La RSE no consiste en hacer diferentes cosas, sino en hacer las cosas diferente.
Las reglas del éxito en los negocios han cambiado, y junto con ellas la competitividad, la supervivencia y la sostenibilidad de la empresa. Ya no basta con ser “grande” y tener “poder”, ni ser competitivo en la calidad del producto porque la globalización ha inundado al mercado con opciones “idénticas”, tornando la elección casi indiferente por parte del consumidor.
Entonces, ¿qué hace la diferencia? ¿En qué fortaleza de la empresa puede estar afincada su competitividad?
Hoy, la diferencia reside en cómo realiza una empresa sus negocios: qué hace o deja de hacer para ser competitiva. El éxito ha traspasado los muros de la estructura de la organización para ser un asunto de interés público. La “licencia para operar” está condicionada a demostrar y justificar que su existencia contribuye al bienestar, equilibrio y desarrollo de la sociedad.
El imperativo de negocios “diferente” es el actuar y operar desde un espacio común que no solo pertenece y afecta a sus accionistas, sino también a sus clientes, suplidores, trabajadores y otros que se han convertido en una parte importante del éxito empresarial.
Hoy por hoy, los ciudadanos ponen la lupa sobre la manera cómo las empresas producen, cómo tratan a sus trabajadores, cómo cumplen las obligaciones legales y cómo se relacionan con la comunidad y el entorno en el que se desenvuelve.
La Responsabilidad Social Empresarial es el reflejo de esa nueva visión integradora de la organización como parte de la sociedad en la que opera.
La Responsabilidad Social de una empresa es retribuida por la misma sociedad con la preferencia por sus servicios o productos y, en consecuencia, con el aumento de su competitividad.
“La responsabilidad social habla de la ética de su gerencia y la adhesión a códigos explícitos de conducta; habla de la responsabilidad de la empresa en la fabricación y marketing de sus productos; en el armado y consolidación de sus cadenas de proveedores y clientes, también consustanciados con estos principios de actuación; habla del rol como empleador interesado en el desarrollo individual de sus empleados, en su capacitación y crecimiento individual y colectivo; habla también de su compromiso comunitario. Habla, en definitiva, de una forma distinta de hacer negocios.” (1)